Posteado por: Periódico ICONO | 7 marzo, 2013

Ignacio López Tarso…

003 07 03 2013 Ignacio López Tarso

Nació en la Ciudad de México, en una casa de la calle de Moctezuma, cerca del santuario católico de la Villa de Guadalupe. Sus padres fueron Alfonso López Bermúdez e Ignacia López Herrera. También vivió su infancia en varios lugares de la república mexicana tales como Veracruz,HermosilloNavojoa y Guadalajara, todo esto por asuntos de trabajo de su padre quien se desempeñaba en el servicio de correos. Sus hermanos se llaman Alfonso y Marta.

Precisamente en Guadalajara, mientras vivía en el barrio de Analco, Ignacio López tuvo su primer contacto con el mundo artístico, cuando tenía ocho o nueve años. En esa ocasión fue llevado por sus padres a ver una función de teatro de carpa. El niño quedó impactado al ver cómo se apagaba la luz, se abría el telón entre la oscuridad y sólo quedaba iluminado el escenario además de quedar como hinoptizado al observar cómo se desarrollaba la obra. Ese periodo de privación duró hasta que terminó la obra, se volvieran a encender las luces y regresar a la realidad dándose cuenta otra vez que estaba sentado entre sus dos padres. La descripción anterior sobre lo ocurrido en aquel teatro de carpa, el propio Ignacio López la ha hecho repetidas veces a lo largo de su vida, porque quedó muy marcado en su memoria. Esa experiencia infantil de éxtasis vivida en esa función de teatro, sellaría de este modo el destino de Ignacio López.

También vivió en Valle de BravoEstado de México donde estudió la secundaria. Los problemas económicos de sus padres impidieron que Ignacio ingresara a una escuela para continuar sus estudios superiores. Debido a lo anterior, un sacerdote le recomendó ingresar al seminario para que así pudiera continuar con su educación.

No habiendo otra opción y sin vocación al sacerdocio pero con el deseo de seguir estudiando, Ignacio López ingresó en el Seminario Menor de Temascalcingo, Estado de México. También estuvo en el Seminario Conciliar de México en Tlalpan, Ciudad de México. Abandonó el seminario debido a la ya mencionada falta de vocación para ser sacerdote.

TARSO

A los veinte años de edad tuvo que cumplir con el servicio militar y estuvo en cuartel más de un año en Querétaro, aunque también estuvo en los regimientos de Veracruz y Monterrey. Logró obtener el grado de Sargento Primero. Al terminar su servicio militar, un general le dijo que tenía madera para ser militar destacado y le ofreció su apoyo para ingresar al Colegio Militar, pero Ignacio López después de pensarlo descubrió que esto no era su vocación y así terminó su aventura militar.

En la Ciudad de México trabajó como agente de ventas de una empresa fabricante de ropa de mezclilla, pero seguía teniendo problemas económicos, por lo que buscaba otra opción para mejorar su situación. Esa opción lo encontraría en unos amigos quienes lo animaron diciéndole que si se iba con ellos a los Estados Unidos a trabajar como braceros en la cosecha de uva y naranja en California, ganarían mucho dinero. Con esa ilusión, él y sus amigos se inscribieron en el convenio México-Estados Unidos, el cual les auspició el trabajo en California. El sueño de Ignacio López no era radicar en Estados Unidos, sino trabajar una temporada y regresar a México cargado de muchos dólares. Estando ya trabajando en un naranjal del condado de Merced, California y trepado de un alto naranjo, resbala y cae de espaldas encima de unas cajas, lastimándose seriamente su espina dorsal quedando casi paralizado. Esto provocó su triste regreso a México por tren. En vez de venir cargado de muchos dólares, vino cargado de muchos dolores, con medio cuerpo enyesado y con tan sólo 20 dólares en el bolsillo. En la Ciudad de México tuvo que seguir un tratamiento y guardar reposo para su recuperación, durante un año aproximadamente.

Después de su recuperación, López Tarso ingresó en 1949 a la Academia de Arte Dramático del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), que en aquel tiempo era la única escuela de teatro en el país. Por aquel entonces su padre le dijo –quizá en tono de broma- que los dos más grandes errores que iba a cometer en su vida eran casarse y ser actor. Pero Ignacio además de ser actor, se casó y lo hizo con Clara Aranda y tuvieron tres hijos: Susana, Gabriela y el también actor Juan Ignacio, mejor conocido en el medio artístico como Juan Ignacio Aranda.

López Tarso también ha incursionado en la política y fue diputado federal. También ha ocupado cargos importantes de organizaciones tales como la Asociación Nacional de Actores (ANDA), de la Asociación Nacional de Intérpretes (ANDI) y del Sindicato de Trabajadores de la Producción Cinematográfica (STPC). Es miembro honorario del Seminario de Cultura Mexicana.

Ignacio López Tarso

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Responses

  1. ENTREGAN DOCTOR HONORIS CAUSA A IGNACIO LOPEZ TARSO

    Este es un momento espectacular afirma el actor de 88 años

    No fue un mensaje, sino un saludo y, sobre todo, un profundo agradecimiento el que pronunció este mediodía el actor mexicano Ignacio López Tarso, ya que “nunca en mi vida, señor Rector, amigos, pensé tener acceso a un honor tan grande como éste”, señaló al recibir este mediodía de manos del Rector general de la Universidad de Guadalajara, doctor Marco Antonio Cortés Guardado, el doctorado Honoris Causa.

    Y con 65 años en los escenarios, nada le costó al actor de Macario ganarse por más de un minuto los aplausos que de pie le rindió el público que llenó el Paraninfo universitario al señalar que siempre quiso ganarse un Aries, y lo ganó; siempre quiso ganar el premio ATO, de los críticos de arte, y lo ganó, pero “esto es una gratísima sorpresa”.

    “Este es un momento espectacular. Es un día luminoso, venturoso, inolvidable. Espero no conmoverme demasiado, pero para mí significa muchísimo. Es un gran honor. Y qué bueno que haya sido en Guadalajara, porque aquí hice mi primaria, aquí tuve a mi primer novia”.

    López Tarso, quien mencionó que había hecho más de 50 películas, más de 100 obras de teatro, de 30 a 40 telenovelas, muchos programas de televisión, reconoció que nunca dudó de ser actor.

    “Presumo de haber nacido actor. Presumo de nunca haber hurgado dentro de mí mismo para saber cuál era mi vocación. Nací con mi vocación. No tuve que buscarla. Hay muchos seres humanos que hacen lo que no quieren hacer, y no hacen de su vida un placer, un deleite, como yo lo hago. Hay mucha gente que sufre terriblemente por el trabajo que hace diariamente”.

    Agregó que siempre tuvo muy buenos compañeros de trabajo y filmó con los mejores actores, las más bellas actrices y los mejores directores de la época de oro del cine mexicano. A sus 88 años de edad, reconoció que no le gusta pensar en la muerte, pero sí aceptó tener miedo a “no saber dónde, cuándo ni dónde” le llegará. “Y como tengo 88 años, cada vez la veo más cerca”.

    Le correspondió al rector del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD), Mario Alberto Orozco Abundis, hacer una reseña de la vida del actor, quien estuvo acompañado por el presidente del Festival Internacional de Cine en Guadalajara, Raúl Padilla López.

    A T E N T A M E N T E
    “Piensa y Trabaja”
    Guadalajara, Jal., 07 de marzo de 2013


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